Cómo llevarse bien con tus hermanos
Todos sabemos que los hermanos pueden ser una fuente tanto de alegría como de frustración. pero aprendiendo como llevarte bien con tus hermanos puede ayudarlo a construir relaciones sólidas y disfrutar de su tiempo juntos. Aquí hay algunos consejos para ayudarte a llevarte mejor con tus hermanos:
comunicarse abiertamente
La clave de toda buena relación es la comunicación. Asegúrate de hablar con tus hermanos sobre tus sentimientos y escucha los de ellos. No tenga miedo de expresar su opinión, pero sea respetuoso y comprensivo.
Respetarse mutuamente
El respeto es esencial para cualquier relación, y es especialmente importante cuando se trata de hermanos. Respetar las opiniones, los sentimientos y los límites de los demás.
Ser de apoyo
Esté ahí para sus hermanos cuando lo necesiten. Ofrezca su apoyo y ayúdelos cuando pueda.
Compromiso
El compromiso es una parte importante de cualquier relación. Cuando no esté de acuerdo, trate de encontrar una solución que funcione para ambos.
Pasadlo bien juntos
Pasen tiempo juntos haciendo actividades que ambos disfruten. Esto te ayudará a construir un vínculo más fuerte y crear recuerdos positivos.
Aprendiendo como llevarte bien con tus hermanos puede ser desafiante, pero vale la pena. Con estos consejos, pueden construir relaciones sólidas y disfrutar de su tiempo juntos.
El Biblia nos dice que amemos a los demás como nos amamos unos a otros, pero a veces eso es difícil cuando tratamos de llevarnos bien con nuestros hermanos. La mayoría de nosotros amamos a nuestros familias mucho, pero no siempre nos llevamos bien con ellos. Los hermanos y hermanas también pueden ser más difíciles porque a veces competimos por la atención de nuestros padres o 'tomamos prestadas' cosas sin preguntar, y más. Sin embargo, cuando aprendemos a llevarnos bien con nuestros hermanos, aprendemos mucho más sobre el amor de Dios.
Encuentra el amor
Su hermanos o hermanas son los únicos hermanos que tienes. Son familia, y los amas. Aprender a llevarse bien con tus hermanos comienza con admitir que realmente los amamos, a pesar de todas las pequeñas cosas molestas que hacen. Dios nos llama a amar unos a otros, y necesitamos encontrar el amor por nuestros hermanos incluso cuando la ira parece estar acumulándose.
Ser paciente
Todos cometemos errores. Todos hacemos cosas molestas de vez en cuando que nos irritan unos a otros. Los hermanos y las hermanas tienen una manera de empujar los botones del otro como ninguna otra. Es fácil enojarse o impacientarse con nuestros hermanos porque los conocemos muy bien. Hemos visto lo mejor (y lo peor). Conocemos las fortalezas y debilidades de cada uno. Hallazgo paciencia cuando se trata del comportamiento de nuestros hermanos puede ser difícil, pero mientras más paciencia tengamos, mejor nos llevaremos.
Deja de compararte con tus hermanos
La rivalidad entre hermanos es un gran problema para llevarnos bien con nuestros hermanos y hermanas. Podemos pedir a los padres que no comparen a los niños, pero a veces lo hacemos solos. Es fácil tener envidia de los talentos de nuestros hermanos. Sin embargo, debemos recordar que Dios nos da a cada uno regalos . Él nos dice a cada uno que tiene un plan para cada uno de nosotros. Él nos creó a cada uno de nosotros con diferentes propósitos. Entonces, cuando tu hermana llega a casa con sobresalientes o tu hermano termina con todo el talento para el canto, deja de mirar cómo te comparas con eso y trabaja en los talentos que Dios te dio.
hacer algunas cosas juntos
Una cosa que forma un vínculo entre hermanos es crear recuerdos. Cada uno de nosotros tiene tradiciones familiares, y en lugar de resentir el tiempo que le quitan a los amigos, aproveche al máximo a las personas más cercanas a usted. Intenta llevar a tu hermano o hermana al cine. Sal a almorzar con un hermano. Comiencen a leer su Biblia juntos. Aproveche al máximo los momentos que tienen juntos y hagan algo divertido y memorable.
aprender a compartir
Una de las mayores molestias de los hermanos es que se quitan cosas el uno al otro. Claro, no siempre es agradable cuando una hermana 'toma prestada' una parte superior favorita o un hermano 'toma prestado' tu iPod sin preguntar. También apesta cuando los hermanos nunca comparten, incluso cuando el otro hermano pregunta. Todos debemos aprender a pedir antes de tomar y ofrecer más cuando se nos pida. También podemos aprender a comunicarnos mejor explicando POR QUÉ no estamos compartiendo. Cuanto mejor seamos pidiendo y compartiendo, mejor nos llevaremos con nuestros hermanos.
Se respetuoso
A veces, los argumentos más importantes en realidad no comienzan con un desacuerdo, sino solo con el tono de una respuesta. Tenemos que aprender a ser respetuosos unos con otros. Claro, es fácil bajar la guardia con los hermanos y exponer las cosas sin mucho tacto. Confiamos en que la familia lo entiende, pero a veces no. No podemos ser menos respetuosos con la familia. Nuestros hermanos están allí con nosotros durante toda nuestra vida. Nos ven en nuestro mejor y peor momento. Entienden lo que es estar en la familia, y nadie más lo entiende. Necesitamos mostrarnos respeto unos a otros por lo que está pasando en la vida de los demás, quiénes son nuestros hermanos y porque Dios nos dice que nos amemos y respetemos unos a otros.
hablar unos con otros
Las conversaciones son una parte importante de llevarse bien con nuestros hermanos. La comunicación es una parte importante de cualquier relación, y nuestras relaciones entre hermanos no son diferentes. Los gruñidos, los suspiros y los encogimientos de hombros no son una forma de hablar entre sí. Averigüe lo que está pasando con su hermano o hermana. Pregunta cómo van las cosas. Comparte lo que te pasa. Hablar entre nosotros y compartir partes de nosotros mismos nos ayuda a todos a llevarnos mejor.
Las cosas no siempre son perfectas
Ninguna relación entre hermanos es perfecta. Todos tenemos momentos en los que no nos llevamos bien o en los que nuestras relaciones con nuestros hermanos o hermanas se vuelven difíciles. Es lo que hacemos en esos tiempos lo que importa. Tenemos que tratar de llevarnos bien unos con otros. Deberíamos estar levantando a nuestros hermanos en oración . A medida que aprendemos a llevarnos bien con nuestros hermanos y hermanas, encontraremos que nuestra relación con ellos crecerá hasta el punto en que no peleemos con tanta frecuencia. Se vuelve más fácil ser paciente. La comunicación se vuelve más fácil. Y a veces, cuando seamos adultos, descubriremos que apreciamos cada momento que pasamos con nuestros hermanos... bueno, malo y feo.
